domingo, 5 de octubre de 2008

La figura del avalista en una hipoteca

AvalLa necesidad de un aval es algo que ultimamente está tomando mucha importancia en el momento de solicitar una hipoteca. Los bancos y cajas cada vez son más exigentes a la hora de conceder créditos por lo que contar con alguien que nos respalde economicamente puede ser un factor vital para que nos sea concedida la hipoteca.

Las entidades bancarias piden un aval cuando despues de estudiar la situación económica del solicitante, entienden que este no ofrece totales garantías de pago ya sea por no tener nómima, por no tener un contrato indefinido, por tener un historial de impagos, etc... Los bancos necesitan cubrise las espaldas por si se produce un impago, y lo hacen requiriendo la figura del avalista.

El avalista será el encargado de hacerse cargo de los pagos en el caso de que el hipotecado no pueda hacer frente a ellos. El convertirse en avalista no es algo que haya que tomarse a la ligera y quien tome la decisión de serlo debe conocer los riesgos que se asumen ya que si da este paso, en caso de impago tendrá que responder de igual medida que el hipotecado.

Lo normal es que el banco recurra al avalista cuando no ha podido obtener el dinero del hipotecado, pero que sea lo habitual no quiere decir que siempre ocurra de esta manera. Puede darse el caso de que en una situación de impago, en lugar de embargar al hipotecado, el banco directamente pase a cobrar al avalista.

¿Qué sucede en caso de producirse un impago? Ante esta situación se darían los siguientes pasos:
- ante el primer impago, el banco se pone en contacto con el hipotecado por si se ha producido un error
- si no es así, y los siguientes pagos siguen sin realizarse, el banco comenzará a cobrar intereses por demora
- cuando se ve que existe un problema real, y que para el hipotecado es imposible hacer frente a los pagos, puede darse la opción de modificar el plazo e la hipoteca para así reducir las cuotas mensuales.
- si esto no es posible, la entidad bancaria realizará una demanda que podría desembocar en el embargo de la vivienda hipotecada, la nómina, bienes, etc tanto del hipotecado como del avalista (o avalistas en el caso de que sean varios)

Como se puede ver, en situaciones extremas, ser avalista puede acarrear desagradables consecuencias por lo que antes de tomar esta decisión conviene pensarlo detenidamente e informarse concienzudamente de las obligaciones y responsabilidades que conlleva.


Vía: Consumer.es

3 comentarios:

Economía Excel dijo...

Totalmente de acuerdo. En España las garantías suelen prestarse de forma solidaria con los deudores y resto de avalistas, por lo que la entidad bancaria exigirá el pago de la forma que le sea más fácil.
Entonces un avalista cuando firma debe estar dispuesto al pago en el mismo nivel que el deudor. No estando conforme con ello debiera limitar en el momento que firma el contrato la garantía hasta un determinado importe, plazo u otra condición.

información hipotecas dijo...

Y que pasa cuando el avalista se marcha del país como esta sucediendo ahora????

Anónimo dijo...

Hola. Me gustaría saber si se puede avalar sólo un porcentaje de una hipoteca. Y una vez pagado ese porcentaje, se deja de ser avalista de dicha hipoteca. Muchas gracias de antemano.

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